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El minestrone de la tia Lucy.

El minestrone de la tia Lucy.
Agua, pero que este caliente antes de llegar al fuego porque de ese modo se despiertan las visitas a la olla.
- Una buena olla que aguante las visitas y que tenga paciencia en el fondo.
Tomates,
frescos sin semillas, porque las semillas del tomate en exceso dan un
sabor amargo. Buscar los mejores tomates, de ser posible en su salsa.
- Azúcar, no mucha azucar solo la necesaria para que los tomates no estén tan amargados cuando se mezclen.
- Y la espinaca,
el verde que calma tanta rojo pasión en esa olla. Congelada en cubos
pequeños es mejor, porque cuando se abren con el calor son como flores en
verano.
- Leche de coco, ¡nunca es suficiente!. Pero ella debe saber
cuando llegar a la olla. Muy temprano y nadie se fijara en ella, muy
tarde y no tendra cuerpo en la sopa. La leche de coco es una dama a la
que hay que saber mezclar con los demas invitados en esa olla. Ella es
timida, así que no conviene lanzarla en el medio de la pista de baile de primero, ella no baila tangos. A
la leche de coco le gusta mezclarse de los lados, poco a poco cuando ya
los demas invitados están espesos y con mucho cuerpo. ¡NUNCA APURE UNA
SOPA!, eso es matar toda la funcion de la olla, las sopas como la pasión se matan si se realizan con apuros. La sopa necesita paciencia porque
allí radica su sabor. Las sopas apuradas solo son agua caliente con
color, el sabor no le dio tiempo de entrar a esa funcion.
- Y no hay
que olvidar los comensales de la fiesta, las zanahorias, el puerro, las
papas, los guisantes, el maíz y algún grano simpatico que te conquiste en el mercado. Ellos siempre llegan como un mercado
ambulante, llenos de sabor, ruidos y color.
- ¡NUNCA MAREE UNA SOPA!, los
invitados no agarraran cuerpo y peso si los mueve como una ruleta de
casino. Solo lo necesario y no olvide: ¡hagalo con amor!
- No se le olvide colocar
los afrodisiacos: la señorita Pimienta negra, el señor ajo con su esposa
moderación, la señora sal que le da sabor al mambo, el joven pimentón en polvo,
que con su aire y sus rubores de falsa inocencia le da más color a la
rumba. Viaje a la India y busque al maharajá Curry y a su esposa la marahaji Curcuma, estos son unos de nuestros invitados internacionales. Pero, como buen orador de entrada, no los invite a pasar a todos de una sola
vez, que las clases son distintas en la sopa. Uno a uno deben entrar con anuncio que allí llegan, herbor tras
herbor.
- Las cantidades a su gusto, yo no trabajo con cantidades, solo
veo, respiro, huelo y pruebo la sopa, ella me dirá que quiere y que no
quiere más. RECUERDE NO LA MAREE, NI TAMPOCO LA APURE, las sopas que se
cocinan a su modo, llenan el alma de amor, las mejillas de color, los
ojos de brillo y la boca de sabor.
- Y para cerrar la tapa de la olla, el
dueño de la casa llega de último, el señor marcarroni se lanza de último
al baile porque él tiene un gran corazón y absorde tanto el sabor que
luego se pierde gigante en la sopa, déjelo al dente, el calor hace milagro en
el. ¡Y buen apetito, tante Lucy!
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