El minestrone de la tia Lucy.

  1. El minestrone de la tia Lucy.


    Agua, pero que este caliente antes de llegar al fuego porque de ese modo se despiertan las visitas a la olla.
     
  2. Una buena olla que aguante las visitas y que tenga paciencia en el fondo.
    Tomates, frescos sin semillas, porque las semillas del tomate en exceso dan un sabor amargo. Buscar los mejores tomates, de ser posible en su salsa.
     
  3. Azúcar, no mucha azucar solo la necesaria para que los tomates no estén tan amargados cuando se mezclen.
     
  4. Y  la espinaca, el verde que calma tanta rojo pasión en esa olla. Congelada en cubos pequeños es mejor, porque cuando se abren con el calor son como flores en verano.
     
  5. Leche de coco, ¡nunca es suficiente!. Pero ella debe saber cuando llegar a la olla. Muy temprano y nadie se fijara en ella, muy tarde y no tendra cuerpo en la sopa. La leche de coco es una dama a la que hay que saber mezclar con los demas invitados en esa olla. Ella es timida, así que no conviene lanzarla en el medio de la pista de baile de primero, ella no baila tangos. A la leche de coco le gusta mezclarse de los lados, poco a poco cuando ya los demas invitados están espesos y con mucho cuerpo. ¡NUNCA APURE UNA SOPA!, eso es matar toda la funcion de la olla, las sopas como la pasión se matan si se realizan con apuros.  La sopa necesita paciencia porque allí radica su sabor. Las sopas apuradas solo son agua caliente con color, el sabor no le dio tiempo de entrar a esa funcion.
  6. Y no hay que olvidar los comensales de la fiesta, las zanahorias, el puerro, las papas, los guisantes, el maíz y algún grano simpatico que te conquiste en el mercado. Ellos siempre llegan como un mercado ambulante, llenos de sabor, ruidos y color.
     
  7. ¡NUNCA MAREE UNA SOPA!, los invitados no agarraran cuerpo y peso si los mueve como una ruleta de casino. Solo lo necesario y no olvide: ¡hagalo con amor!
  8. No se le olvide colocar los afrodisiacos: la señorita Pimienta negra, el señor ajo con su esposa moderación, la señora sal que le da sabor al mambo, el joven pimentón en polvo, que con su aire y sus rubores de falsa inocencia le da más color a la rumba. Viaje a la India y busque al maharajá Curry y a su esposa la marahaji Curcuma, estos son unos de nuestros invitados internacionales.  Pero, como buen orador de entrada, no los invite a pasar a todos de una sola vez, que las clases son distintas en la sopa. Uno a uno deben entrar con anuncio que allí llegan, herbor tras herbor. 
  9. Las cantidades a su gusto, yo no trabajo con cantidades, solo veo, respiro, huelo y pruebo la sopa, ella me dirá que quiere y que no quiere más. RECUERDE NO LA MAREE, NI TAMPOCO LA APURE, las sopas que se cocinan a su modo, llenan el alma de amor, las mejillas de color, los ojos de brillo y la boca de sabor. 
  10. Y para cerrar la tapa de la olla, el dueño de la casa llega de último, el señor marcarroni se lanza de último al baile porque él tiene un gran corazón y absorde tanto el sabor que luego se pierde gigante en la sopa, déjelo al dente, el calor hace milagro en el.  ¡Y buen apetito, tante Lucy!

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